Curioso Bidet

Curioso invento el bidet. Ya lo dijeron muchos antes que yo. Pero lo más curioso son ciertos seres que los habitan, además de pelos y hongos en algunos casos. La jornada laboral me dejó tan exhausta que ni ganas de ducharme me quedaban. Ahí en el bidet, comencé a lavarme unos bajos fondos algo trastabillados, con ese placer distraído que producen el agua caliente y el olor de la espuma de un gel elegido con capricho. Y cuando más abstraída estaba, quedó en mis dedos algo que me hizo levantarme despavorida, con un grito. ¿Qué era eso? ¿De dónde había salido? Si parecía un alevín de pez. ¿Pero cómo había llegado ahí? Ahí, ¿eh?, ahí. Puse un filtro en el desagüe para que no se colara y aclarar si lo había soñado. Y no, no era un sueño. Era una diminuta cría de pez, con el tubo neural en transparencia y algunas huevas blanquecinas y gelatinosas adosadas. Con gran temor, lo estudié desde varios ángulos. No había duda. Era un embrión de pez, pero además parecía tener formas de tiburón. Un tiburón en ciernes. Tan blando, tan frágil y ya con la forma amenazante de un hocico devastador. ¿Qué pintaba un tiburón en mis bajos? Era imposible que fuera un aborto escapado de mi propio cuerpo. Hasta donde mi memoria me alcanzaba, yo no recordaba haber tenido ningún affaire con ningún tiburón. Uno de los del mar, se comprende, que los de la calle siempre mienten. Me quedé perturbada, confundida, anonadada y más o menos turbada. Sólo podía haber llegado a través del agua. Así que, con mucho amor, por si acaso era cría mía, al agua lo devolví. Al desagüe del wc en este caso, junto con las pegajosas huevas que lo rodeaban. Le dediqué una poesía, pero se fue nadando y ni se inmutó. Hoy lloro amargamente por haber perdido la oportunidad de mi vida de salir en televisión.

¿Y por qué mudarse?

Eso, ¿y por qué mudarse?, aparte de para escapar de mis acreedores y enemigos, me he mudado para escapar de la carretera, pero me han salido ruedas en la retaguardia y ya no me las puedo quitar. Es cierto que el hombre desciende del mono, pero algunos hemos evolucionado a otro nivel biológico y compartimos rasgos genéticos con el camión. Me ha crecido hasta un calendario porno en la frente, tenéis que creerme, ya sabéis que yo jamás os mentiría. Lo de que mi voz suene algo a bocina ya me lo advirtieron mis amistades hace tiempo, pero yo desoí sus consejos de que debería acudir al psiquiatra, al foniatra, al endocrino o al taller de costura.
Bueno, pero ya estoy en mi nueva casita, pisito de solterita, en el que para cocinar he de ponerme de perfil, porque está diseñado para comer fuera de casa. Me ha traicionado el inconsciente individual, el inconsciente colectivo todavía no sé por dónde anda, estoy esperando que venga a rescatarme, a ver si nos vamos a tomar unas cañas.
Estoy chocada, os lo aseguro, esta vez no me he chocado con el coche, os lo juro, lo que quiero decir es que estoy en estado de shock no traumático, lo de poder andar sin tener que darle al volante y al intermitente para ir a la derecha o la izquierda me tiene bastante desconcertada, voy a ver si aparco en la terraza de este bar a tomar el sol un ratito.
Besos,
la felicidad existe a veces, el asombro muchas.